Los médicos y enfermeros transitan por el silencioso pasillo como una suerte de ángeles custodios de sus pacientes. Velan por ellos, conscientes de que algunos quizás se enfrentan a sus últimas horas de vida.
La Unidad de Cuidados Paliativos del hospital Joan March ocupa parte del ala izquierda de la segunda planta del complejo. Sus doctores emplean gran parte de su tiempo y conocimientos en dar compañía y mitigar el dolor de sus pacientes, sea físico, emocional o espiritual. «Les ayudamos a lograr una buena despedida y a aliviar el sufrimiento en fases avanzadas de la enfermedad. La sensibilidad aquí es especial», precisa la doctora Mar Guillén, almeriense de 35 años, que se siente una privilegiada por su trabajo. Acompañar a los pacientes en momentos complicados de una dolencia, para a veces verlos salir adelante y otras, para ayudarles a que den un buen adiós a la vida.