Al otro lado de la puerta hay alguien que yace,
cerca del final de sus días aquí en la tierra.
Cruzo el umbral de su habitación
y quiero ser como barro en sus manos.
Si él quiere hablar, escucho.
Si quiere silencio, estoy, pero en silencio.
Si quiere jugar, él me convierte en payaso.
Si quiere llorar, lloramos juntos.
Ocupo un pequeño espacio de su tiempo.
Y le doy las gracias
Por haberme permitido compartirlo.
Cuando vuelvo a cruzar el umbral,
Le dejo con su Dios y me voy con mi Dios,
Sabiendo que todos somos uno