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En el Hospital Joan March hay un bello retrato colgado de una joven mujer haitiana. Se llamaba Farah Christy Joseph, tenía 34 años y su historia consternó a todo el equipo de Cuidados Paliativos. Llegó para morir en Mallorca. Tenía un avanzado cáncer de cérvix y su última voluntad era traer a su hija Taisha Cazeau a la Isla para despedirse de ella.

La historia tuvo un final feliz a pesar del amargor que produce la muerte de una madre. Un grupo de voluntarios de la Asociación Dime, que se dedica a acompañar al final de la vida de los pacientes, hicieron todo lo posible para que su deseo se cumpliera. Taisha acaba de cumplir ahora 18 años y quiere contar todo lo que hizo por ella su gran heroína de esta historia: «Mi madre ha hecho de mí la persona que soy ahora». Farah C. Joseph llegó a Mallorca en 2018 para curarse. Le habían aconsejado seguir con el tratamiento oncológico fuera de Haití. En Can Pastilla tenía a un hermano con el que estuvo algunos meses hasta su ingreso final en el Hospital Joan March.