Desde octubre de 2007 formo parte de la Asociación de Voluntarios de Cuidados Paliativos de las Islas Baleares (DIME), y realizo una tarde a la semana acompañamiento hospitalario en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Joan March. Me motivó hacer este voluntariado, la dolorosa experiencia que supuso la enfermedad y posterior fallecimiento de mi padre. Compartir con él aquellos momentos fue una experiencia que propició una “buena” despedida y un posterior duelo “normal”. Y con el sentimiento de darle una utilidad a este hecho, ahora 21 años después, puedo acompañar a personas que se encuentran en esa situación y a sus familias, de manera empática y respetuosa. Para mí, acompañar es estar ahí, de manera sencilla, pero sobre todo sincera, dar ese espacio para que me hablen de sus hijos y nietos con orgullo y también de su miedo al dolor… cuando estoy en silencio, dejo de oír mi propia voz para escuchar la suya, adaptándome a su momento, sin juicios, solo el presente, el aquí y ahora… la acogida por su parte y la de su familia es cariñosa y llena de agradecimiento. Formo junto a mis compañeros/as, equipos de 3 o 4 voluntarios/as que hacemos las visitas de lunes a viernes, formar un equipo nos permite apoyarnos entre nosotros/as cuando vivimos alguna visita especialmente dolorosa.

El voluntariado me permite crecer como persona, a menudo digo que recibo más de lo que doy… y animo a quien se lo esté pensando a que sea voluntario/a porque la solidaridad no tiene en cuenta la edad ni el estatus social.